El placer de leer en un día lluvioso de otoño.

Para comenzar quiero decir que en Valencia, estamos pasando un tiempo un tanto extraño y una sequía bastante extrema, no ha llovido ni la mitad de lo normal de otros años y muy desigual. Por tanto tenemos un tiempo demasiado caluroso para esta época y se confirma un clima cada vez más tórrido y extremo. 

Pero el otro día para variar, salió un día gris, lluvioso, desapacible y fue uno de esos días que a uno le apetece quedarse en casa y disfrutar del hogar. Con la cabeza a punto de estallar-me por culpa de los estudios ya que tenía un examen, y la verdad que le he puesto ganas para tener una buena nota. Dado que me estaba agobiando decidí ponerme cómodo en el sillón de donde y través de la ventana podía ver llover y sentir el viento. 

Así que me puse a leer un libro, que fue el regalo de una amiga en Navidad y que se titula “Enclaves Templarios” de María Lara Martínez…un libro que recomiendo a todo aquel que le guste este tipo de lectura. Con más de 700 fotografías, es un trabajo científico y documental de la historia de los templarios en la península ibérica. La orden del temple estuvo muy ligada a nuestra historia, De hecho, tomaron parte en numerosos acontecimientos acaecidos entre el siglo XIII y XIV. Ademas tuvieron mucho que ver en la decisiva conquista del Reino de Valencia.

En Valencia capital tenemos algunos ejemplos como el “Palacio del Temple” donde se encuentra la Delegación del Gobierno y desde hace tiempo en rehabilitación…aunque lleva más de un año paralizadas las obras. Pero leyendo este libro me doy cuenta realmente de los bienes y el poderío a todos los niveles qué tenía esta orden de monjes guerreros.

En resumen, leer, la lluvia y saboreando una buena taza de té me relajó de tal manera, como hacía tiempo que no recordaba como era ese maravilloso placer de leer un libro en una “tarde lluviosa y fría de otoño”. Recuerdo con nostalgia y cariño el ultimo otoño-invierno que pasé en la alquería en la que vivía...a las afueras de Valencia y en donde disfrutaba cada día de lluvia desde el balcón de mi habitación. Sobre todo recuerdo la agradable fragancia y olores que  dejaba la lluvia cuando caia,  es una experiencia inolvidable, refrescante y maravillosa. Por otro lado, en la ciudad el único olor es el del humo, combustible, aceites, orines y excrementos de los perros...asqueroso.

Para finalizar, cualquier mes y estación del año se puede y se debe de leer, pero parece ser que los días desapacible y fríos invitan mas al placer de una buena lectura...acompañado de una buena taza de té o café.

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