"Les Birles" juego autóctono valenciano.

“Bien” este artículo trata sobre un juego tradicional valenciano y que casi había desaparecido, pero desde hace unos años se está recuperando para bien de nuestras tradiciones ancestrales.

“Les Birles" es un juego tradicional de la Comunitat Valenciana y Catalunya. Podemos leer en el libro Espill o llibre de les dones (El Espejo o libro de las mujeres), del escritor Jaume Roig, editado en 1460, donde ya aparece el siguiente fragmento: Per reduir-Ia - jugava birla sovent amb ella - joc d'escampella (para conquistarla - jugaba a bolos a menudo con ella).

El primer documento en el que aparece la palabra birla está fechado en el año 1402, según afirma Joan Coromines en su Diccionario Etimológico y Complementario de la Lengua Catalana. El nombre birla se utiliza desde la desembocadura del río Ebro hasta la frontera sur de la Comunidad Valenciana. Se sabe que este juego en sus orígenes se remonta al alto imperio egipcio.


Para que nuestro patrimonio cultural continúe siendo rico y variado, actualmente se intenta su recuperación, impulsada tanto por la Federación de Juegos y Deportes tradicionales de la Comunidad Valenciana, como por las instituciones valencianas y los ayuntamientos. También se impulsa especialmente desde la Escuela Autonómica de Juegos Tradicionales, creada por la Generalitat Valenciana.

Actualmente existen diferentes campeonatos a nivel valenciano, donde se compite entre los diferentes pueblos, escuelas, colegios y asociaciones. Allá por los años treinta, el jugar a "les birles" era tan normal y cotidiano como hoy en día puede ser el fútbol. Los mayores y jóvenes se arremolinaban alrededor de la taberna o de la era cuando el dueño de "les birles" las sacaba para jugar. Este era quien las plantaba y cobraba una parte de las apuestas que se cruzaban si el que lanzaba era quien ganaba (a esta situación se la conocía como "cobrar ánimas"). Si el juego era por mero entretenimiento, se solía jugar por parejas o tríos y la apuesta que se cruzaba era el aperitivo del medio día o el del atardecer, el barral de vi i els cacaus i tramussos. El juego decayó sensiblemente en la década de los cincuenta  y sólo algunas personas mayores continuaron jugando, de manera muy esporádica.

Las reglas o normas del juego suelen variar  dependiendo del pueblo donde se juega. Mientras "les birles" de Benissanó y L'Eliana pesan unos 200 g y el motxo de Benissanó y el palet de L'Eliana pesa unos 80 g., en Olocau, a pocos kilómetros, de los anteriores, la birla pesa entre 790 y 960 g y el motxo pesa unos 230-240 g., y en Montán, lejano a los tres, encontramos una mirla que pesa 1.500 g. y un mirlo que se acerca a los 500 g.
La distancia en todos los pueblos se medía en pasos; y entre la distancia más corta y la más larga hay una diferencia de tres cuatro pasos . Mientras en Benissanó y L'Eliana es de 10 pasos en Montán es de 13-14. Puede haber hasta tres "home bo" encargados del control de la partida , con las funciones de control de línea o lanza- miento (juez de campo), anotador y plantador.

Comentaris

  1. Hola Maikel,

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